Aprender con el cuerpo
El movimiento y la exploración permiten descubrir desde la propia experiencia.
En Con Ojos de Niño creemos que la primera infancia merece un tiempo y un espacio propios. Somos una escuela especializada en primera infancia porque estamos convencidos de que los primeros años no son una preparación para la vida: son una parte valiosa e irrepetible de ella.
Construir · Crecer · Descubrir
Con Ojos de Niño nació con una convicción simple: los primeros años necesitan un espacio pensado exclusivamente para ellos. No somos una escuela grande que también tiene jardín. Somos una institución dedicada a la primera infancia.
Creemos que educar también es alojar, cuidar, observar y construir confianza. Por eso cada decisión cotidiana busca que los niños vivan una infancia rica en experiencias, juego, arte, movimiento, imaginación y vínculos significativos.
La propuesta parte de reconocer que cada niño y cada familia tienen tiempos singulares. Por eso buscamos construir condiciones de seguridad, confianza y cercanía para que cada recorrido pueda desplegarse plenamente.
Alojar, observar, escuchar y construir confianza forman parte de nuestra tarea cotidiana.
Nuestro proyecto, El Jardín como Refugio, parte de una idea sencilla: cuando un niño se siente seguro, respetado y acompañado, aprende mejor. Por eso priorizamos el juego, el movimiento, el arte, la exploración y el bienestar socioemocional como experiencias esenciales de esta etapa.
No buscamos adelantar la escuela primaria. Elegimos ofrecer una infancia plena. Habrá muchos años para aprender desde un pupitre; los primeros cinco años ofrecen una oportunidad única para desarrollar la curiosidad, la autonomía, la creatividad, la confianza y el deseo de aprender.
Conocé más sobre nuestra propuesta →
Aprender también es moverse, probar y descubrir.
La propuesta pedagógica se sostiene en experiencias esenciales para esta etapa y en una mirada que respeta los tiempos de cada niño.
El movimiento y la exploración permiten descubrir desde la propia experiencia.
Cada niño tiene un recorrido singular que merece ser acompañado sin apresurarlo.
Sentirse seguro, respetado y acompañado es parte esencial de aprender.
Tres ideas que sintetizan la manera en que entendemos la primera infancia.
Donde jugar sigue siendo lo más importante: explorar, imaginar, crear y crecer con alegría.
Presencia, escucha y cuidado para que cada niño sea conocido de verdad y pueda construir vínculos seguros.
Curiosidad, autonomía, creatividad y deseo de aprender a través de experiencias significativas.
Cada sala acompaña un momento distinto de la infancia. No organizamos solamente por edades: pensamos propuestas que respetan el desarrollo, la curiosidad y el modo particular en que cada niño descubre el mundo.
Los primeros meses de vida están llenos de un lenguaje que todavía no necesita palabras. La mirada, el gesto, el movimiento, el vínculo y las emociones son las primeras formas de comunicación. Poetas sabe que, desde el comienzo, los niños expresan el mundo con una sensibilidad única.
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Cuando aparecen los primeros pasos, el cuerpo encuentra su propio ritmo. El movimiento, la repetición, la exploración y el lenguaje transforman la vida cotidiana en una verdadera composición de descubrimientos. Músicos representa esa etapa en la que crecer tiene un compás propio.
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La curiosidad se convierte en el motor del aprendizaje. Surgen preguntas, hipótesis, juegos compartidos y un enorme deseo por comprender el mundo. Elegimos el nombre Descubridores porque cada experiencia cotidiana invita a investigar, crear y aprender junto a otros.
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En el tramo final del Nivel Inicial, los niños transforman la curiosidad en pensamiento, la imaginación en proyectos y la experiencia en conocimiento. Elegimos el nombre Alquimistas porque simboliza esa extraordinaria capacidad de transformar preguntas en aprendizaje.
Más información ↗Crecer no significa apresurarse. Significa encontrar el tiempo, el espacio y los vínculos que cada etapa necesita.
Creemos que un ambiente transmite tanto como una palabra. Nuestros espacios invitan a moverse, explorar, imaginar, crear y descansar.
Un ambiente para moverse, jugar y explorar al aire libre.
Rincones que despiertan curiosidad y favorecen la autonomía.
Materiales disponibles para crear, explorar y construir experiencias con sentido.
Lugares para descansar, leer, encontrarse y sentirse seguro.
Un comienzo cuidado también se construye de a poco.Sabemos que comenzar el jardín también es un acontecimiento para las familias. Por eso el período de inicio se construye con cercanía, escucha y respeto.
Cada niño llega con una historia diferente y cada adulto también. Acompañamos ese proceso sin recetas ni tiempos rígidos, generando las condiciones para que el vínculo con el jardín nazca desde la confianza.
Un acompañamiento presente desde el comienzo.
Atención a la historia y las necesidades de cada familia.
Sin recetas ni tiempos rígidos: cada comienzo es único.
El vínculo con el jardín se construye de manera gradual.
Nos encantará recibirte, conocer a tu familia y mostrarte por qué creemos que una escuela especializada en primera infancia puede marcar una diferencia que acompañará a tu hijo mucho más allá del jardín.