Les compartimos algunas devoluciones acerca de la Reflexión enviada a las familias sobre el texto “Tiempo al tiempo” de Saint-Exupéry.
Familia de Renato P.:
“Hermoso! Vamos juntos caminando suavemente hacia la fuente!!! Lo mandaron en el momento justo, arranco nuevamente a trabajar el miércoles después de 9 meses y que mejor tener presente esta reflexión!”.
Familias de Delfina F :
“Preferiría que vayamos caminando suavemente hacia la fuente…
…pero hoy vivimos en un mundo que ya el lunes muchos desean que llegue pronto el viernes y no se dan cuenta que pensando de esa forma es la vida que pasa rápido y dejan de lado el disfrutar cada dia todo lo que se pueda. Muchos también buscan la fácil poniéndoles la tele para que se entretengan con eso y no se dan cuenta que de esa forma se están perdiendo de compartir un momento de juego único con sus hijos que en un futuro quedará guardado en los corazones de ambos…
Hoy lamentablemente pasa tan rápido el tiempo, o esa es mi sensación, que estaría bueno tomar conciencia de eso dejando un poco de lado la tecnología a cambio de pasar más tiempo con nuestros seres queridos “ …
Familia de León O. :
“Realmente nos conmueve la reflexión que nos invitaron a hacer. Si bien el libro lo hemos leído y, siendo docente, trabajado mil veces personalmente o en aula como parte de alguna dinámica… pensarlo en nuestro hijo hoy en día nos lleva a tomar dimensión de nuestro tiempo.
Cuántas veces estamos corriendo por hacer, y él está ahí entreteniéndose o mirándonos ir de un lado a otro de la casa (hoy en día persiguiéndonos también) y para el momento que buscamos sentarnos a jugar con él, ya está cansado o no lo disfruta igual. Muchas veces nos preguntamos cuando nos quedamos dando vueltas en la cama con él, o jugando un rato más antes de sacarlo de la cuna… cuánto miramos el reloj y cuánto disfrutamos del verlo reir con nosotros. Poner un lavarropas, prender el horno, limpiar la casa, salir siempre corriendo… siempre va a poder esperar, en cambio, el tiempo para verlo crecer a él.. pasa y si nos pasa de largo, nos lo perdemos.
El tiempo es de lo más preciado que podemos tener y qué mejor que invertirlo en pasar tiempo con él, sin duda. Nos resulta un ejercicio diario porque entre trabajos, estudios, quehaceres. muchas veces nos olvidamos de disfrutar de esos minutos de más que pasamos juntos”.
Familia de Guadalupe F.:
“Hola! nos gustó mucho la propuesta y decidimos «no tomar la pastilla» asi podemos responder el mail y contarles como lo vivimos… En mi caso, (Ariel), mi mamá hizo la «carrera» de cuenta-cuentos y esta propuesta que nos traen me trajo muchos recuerdos lindos, porque de chico me contaban historias pero además escuchar a mi mamá era una manera de ayudarla cuando tenia que practicar, lo que nos hizo conocer muchos relatos lindos. En el caso de Belu, acá me dice que ella recuerda el Principito con mucho cariño y que le gusta vivenciarlo a traves del crecimiento de Guadi. Y en nuestro caso actual como familia, este cuento nos llama a la reflexión porque hay veces cuesta brindar esos 53 minutos, no solo a los chicos, sino a nuestros seres queridos y a nosotros mismos. Este finde largo, particularmente, hemos vivido 53 minutos con amigos que vinieron a conocer la nueva casa, con nosotros mismos y con Guadi, asi que estamos contentos. Gracias por la propuesta!
Gracias por la invitación a reflexionar y pensar en esto, que incluso tomarnos tiempo para sentarnos, leerlo, y pensar… también es parte de este ejercicio.”
Familia de Martin F.:
“Desde nuestros comienzos en la etapa del jardín hemos aprendido muchas cosas con Martin. Priorizar el «caminar suavemente hacia la fuente», buscar y disfrutar de nuestros momentos.
En un principio me volvía loca por cumplir al 100% con la casa, el trabajo, etc… por eso busqué una niñera que lo retirara por el Jardín. Luego pensé en el trabajo donde me tomaron sabiendo que soy madre soltera, dije, cumpliré con mi hijo y con ellos, pero me tendré que tomar ciertos permisos (sin dejar de rendir, me esforzaré más el tiempo que estoy en el trabajo). Para ello negocié retirarme 3 veces por semana antes para ir yo a buscar al gordo. Despedí a la niñera.
Martín no sabe usar un celular, ni una tablet, ve dibus cuando necesito hacer algo donde no puede participar. ¡Siempre que puedo lo incorporo a mis actividades, ayuda a cocinar, a reparar cosas, limpiar, lavar la ropa… y lo hace con entusiasmo! Conversamos de nuestros días (¡sí, le cuento del mío, ¡cómo me fue, con quién estuve, ¡qué hice, entiende todo él!). Soy medio chapada a la antigua: jugamos abajo de la lluvia, corremos palomas, subimos a la terraza a ver estrellas, la luna, ver pasar aviones, cantar y bailar alguna de sus canciones preferidas, nos corremos, miramos insectos, armamos rompecabezas (tiene varios con animales con caras en diferentes estados de ánimo, el tiburón malo, la tortuga buena, el caballito de mar alegre, etc), creamos cosas locas con bloques, etc.”
¡Todo esto requiere esfuerzo y muuuucha imaginación, pero se puede!
“En conclusión, sí, es importantísimo poder detener el tiempo y compartir en serio, tiempo de calidad.
Familia de Ciro B.:
Muy bueno lo que enviaron.
Yo como mama desde que Ciro nació intento que no vea pantallas, hay veces que me resulta imposible ya que vamos a otro lado donde si hay, es terrible. Estaría bueno volver a los juegos de antes, en la vereda con mamas y abuelas, dónde no existía el tiempo, solo hasta que se haga de noche.
Hay que adaptarse al nuevo mundo y explicar a los que no saben, las consecuencias que genera todo esto para nuestros futuros niños.”